lunes, 19 de abril de 2010

De la cama barco a Ikea


Con la llegada de Ikea se de mas de uno que se encuentra viviendo en una casa con eco desde que se mudó, me refiero a un estilo de vida básico con un poquito de menaje de usar y tirar o del chino de la esquina. Estos individuos llevan meses preguntándose la fecha de la apertura de la empresa sueca cual niños a sus padres por la llegada del destino, para decorar su partidito con muebles de diseño.

Esa gran superficie saca pecho de la capacidad de sus muebles espaciales, o así los llamo yo, dice que en 25 m2 es capaz de decorar una casa con todos los avios y encima “de diseño”. En Cádiz llevamos muchos años adaptándonos a las dimensiones de nuestro entorno, solo hace falta dar un paseo por esa nuestra lengua de tierra en la que tenemos de todo y tanto vacilamos a los de fuera. Los gaditanos somos grandes especialistas en garruchas, poleas y por supuesto en no trabajar en balde ya que llevamos miles de años mejorando nuestra situación espacial.
Para ejemplo un botón, bueno en este caso una “cama barco”, seguro que todos os acordáis de ese mueble que invadía los dormitorios infantiles y juveniles (incluso a algún pureta le llegó), color madera, pero solo color, con las esquinas rematadas en latón y tiradores planos empotrados de forma rectangular. Dicho mueble OKUPAba media habitación, cerrado parecía un armario grande, pero cuando se habrían las puertas, ¡que maravilla del diseño espacial¡, su disposición consistía en una cama a cada lado, una mesa en la parte central con repisas incluidas. Este mueble servia para todo, dormir y estudiar mientras estaba abierto y para jugar en la habitación cuando se cerraba.

Las mañanas legañosas se conviertan en un encuentro con el gimnasio y uñas moradas al recoger las patas plegables y retractiles por su muelle. Todo no iban a ser pegas ya que el mayor castigo para un joven es hacer su cama y con esta no era necesario ya que quedaba oculta al cerrarse y tu madre a veces hacia la vista gorda (que conste que yo nunca tuve la gran maravilla del diseño y mis amigos me daban muchísima envidia).

La muerte de este magnifico mueble era el cambio de domicilio familiar ya que el señor de las mudanzas al verlo no se sabe porque empezaba a hablar cual ciudadano de Babel, pero si conseguías entenderlo te lo podía trasladar a tu casa de veraneo y todavía se conservan algunos un poco desvencijados como reliquias del pasado.



Cada vez que lo pienso estoy mas seguro que el dueño de Ikea veraneaba en Cádiz en un apartamento del paseo marítimo.